domingo, 21 de diciembre de 2008

Luces de Navidad

Cuando se aproxima la Navidad y eres niño, cada día que falta se hace eterno. Tachar el día en el calendario garantiza una satisfacción que alivia la ansiedad por la llegada del gran día.
Las obras más leídas por los más pequeños de la casa son los folletos de publicidad, anunciando infinidad de nuevos juguetes. Esa es su literatura pre-navideña.
Cunado vas por la calle observas sin apenas pestañear las luces, colores, etc y sientes como si una música surgiera de alguna parte, poniéndole banda sonora a ese instante. ¡Qué bien lo hacen en las películas!
Según vas creciendo, las luces parecen cambiar de color, ya no iluminan con tanta intensidad y cada vez, cuesta más abrir los ojos ante ellas sin que la nostaliga te aplaste.
Cuando era pequeña solía ver gente muy feliz por Navidad, pero también a gente llorar. Jamás se escapó de mi mente ese recuerdo:
Se lamentaba por aquellos que ya no estaban. En cada luz se reflejaba el rostro inerte de aquellos que alguna vez gritaron alegremente: Feliz Navidad! o a los que nunca lo pudieron llegar a decir, y que nunca lo podrán llegar a decir, aunque sus voces sigan retumbando en su cabeza.
Los recuerdos son el mayor de nuestros tormentos y es inevitable pensar en el paso del tiempo cuando cada año llega a su fin. Los que ya no están, los que están aunque parezcan no estar, los que vendrán, todos somos manchas borrosas yendo y viniendo en el bulevar de los sueños rotos. Nos complicamos la existencia, pero como siempre digo, es lo inevitable de lo evitable.

viernes, 19 de diciembre de 2008


Comenzamos.

Dicen que la noche despeja las ideas. Piensas más claro o por lo menos eso crees, pero en el fondo, no haces más que dar vueltas sobre nada. De un momento para otro, tu todo se vuelve nada.

Es curioso como nos ahogamos dentro de un vaso de agua. Sabemos que existen grandes problemas, sabemos que existen grandes enigmas por resolver, gente pasándolo mal DE VERDAD pero nosotros aún así, preferimos encerrarnos en nuestro pequeño mundo y no mirar más allá de nosotros, no podemos evitarlo. Lo sabes, y no lo puedes evitar. Quizás el problema radique en el hecho de buscar siempre ese problema.
La vida es un conjunto complejo que debemos simplificar, dejando las cosas pasar y que poco a poco el tiempo fluya pero ¿será verdad que nos gustan las complicaciones?

Que fácil era ser pequeña y que al día siguiente no te acordases de la rabieta del día anterior...y nosotros deseando hacernos mayores... Quien pudiera volver atrás!! Si que es cierto eso que dicen de que nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.

Tantas cosas en la cabeza que no sé por donde empezar pero poco a poco, por hoy, toca dormir y mañana mis fantasmas desaparecerán. pero, ¿hasta cuando?